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La Matrix del Capitalismo y la Recuperación de lo Humano

  Prendí la TV y me puse a buscar una peli con algo de humor para pasar el rato. Elegí “Cuando el cielo se equivoca” pensando que sería una comedia liviana, pero, siempre hay un pero, la película termina siendo una crítica social bastante clara sobre la desigualdad económica y la precariedad laboral. Muestra cómo muchas personas trabajan todo el tiempo, se esfuerzan y aun así no consiguen estabilidad ni una vida tranquila, mientras otros viven rodeados de privilegios y poder. Hay una escena muy fuerte en la que el personaje millonario habla frente a una junta directiva y plantea que los ricos necesitan empleados que ganen poco, porque eso les permite ganar todavía más dinero. Ahí la película deja en evidencia cómo muchas veces el sistema beneficia a unos pocos a costa del esfuerzo y las dificultades de la mayoría. Hace unos días me encontré con un amigo que, después de los saludos habituales, me comenta: “qué bien le está yendo a tu hijo, debe estar ganando mucho”. O sea, traducci...
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Bahía Blanca: la paradoja del gigante que espera su turno

  Bahía Blanca es uno de esos casos donde lo que una ciudad produce y lo que una ciudad ofrece a quien la habita no terminan de cerrar. No es una ciudad de servicios en el sentido clásico; es, más bien, un nodo logístico complejo que funciona, desde hace décadas, en modo supervivencia. Para el bahiense eso tiene una traducción cotidiana: el gigante que espera su turno. Edificios con aires europeos y pretensiones de otra época conviven con veredas rotas, calles inundables y una infraestructura básica que acusa años de desinversión. El chasis, digamos, no da abasto para la potencia del motor. Este desequilibrio no cayó del cielo. Bahía creció, casi siempre, según planes ajenos. Primero fue el ferrocarril británico; después, la necesidad de un puerto militar; más tarde llegaron la universidad y, sobre el final del siglo XX, el polo petroquímico. Cada etapa respondió a una urgencia de afuera, no a un proyecto pensado desde acá. El resultado es una especie de adolescencia que se estira:...

Unión de manos

     las luces caen prolijas      los discursos avanzan      con la solemnidad de siempre      hay trajes      hay aplausos puntuales      hay miradas que miden      cada gesto      el hombre está en su sitio      correcto      impecable      como si nada en el mundo      pudiera distraerlo      pero en medio de esa escena      tan ordenada tan pública      ocurre algo pequeño      su mano se mueve      no es un gesto para nadie      ni una señal      es apenas un desvío      una búsqueda casi      involuntaria en el borde      de lo formal      y la encuentra      la mano de ella      está ahí      como...

Cuando la herida se usa de tribuna

  El siete de septiembre en la provincia de Buenos Aires volveremos a votar, y con ello se abrirá otra vez la puesta en escena de los discursos. Discursos que nombran la herida, que señalan con el dedo la llaga del dolor social, pero que rara vez se animan a ofrecer una cura. Es la cobardía disfrazada de oratoria: infectar aún más lo que duele, para ganar un aplauso rápido, sin comprometerse a sanar lo que supura desde hace años. Lo vemos en nuestra propia tierra, en Bahía Blanca, donde el intendente electo debió abandonar sus proyectos iniciales para enfrentar lo inesperado: una ciudad golpeada por la furia del clima, calles arrasadas, hogares perdidos, vidas trastocadas. Reconstruir entre ruinas no da votos, no luce en los discursos, pero es la tarea real que exige coraje. Y sin embargo, frente a esa crudeza, muchos candidatos eligieron mirar desde la vereda, callar cuando hacía falta unidad y desaparecer cuando había que ensuciarse las manos. Ahora, con la ciudad aún marcada p...

Peronismo y el síndrome de Dorian Gray

El peronismo es, quizás, la criatura política más enigmática de la Argentina. Nació a mediados del siglo XX como una irrupción inesperada, un relámpago que reordenó la vida social, la cultura y la política del país. Desde entonces ha atravesado dictaduras, democracias, crisis, exilios, victorias arrolladoras y derrotas humillantes. Y, sin embargo, sigue ahí, como si no pasara el tiempo. Su capacidad de reinventarse es tal que, al mirarlo de frente, uno diría que se mantiene joven, siempre dispuesto a vestirse con los ropajes de la época. Pero la juventud aparente no significa inocencia. Como en la novela de Oscar Wilde, donde Dorian Gray conserva su lozanía mientras su retrato oculto envejece y se corrompe, el peronismo ha sostenido su atractivo popular al precio de ocultar en un desván simbólico las marcas del desgaste: sus contradicciones, sus claudicaciones, sus pactos inconfesables y sus derrotas. La eterna juventud del movimiento Lo notable del peronismo es su plasticidad. Ha sido...

El milagro de las celdas: economía de Excel para un pueblo en carne viva

  Dicen que en la Casa Rosada no hay café, ni coraje, ni corazón, pero sí muchas hojas de cálculo. Dicen —los que aún conservan la lengua viva en medio del hambre— que el presidente de la Nación, ese profeta de los números y azote de la ternura, gobierna desde un Excel celeste, donde los niños no lloran, los ancianos no tiemblan y las ollas no están vacías, porque sencillamente no figuran en ninguna celda. Allí todo es perfecto: la curva crece, el déficit se achica como si fuera una úlcera tratada con palabras, y el pueblo —ese dato molesto— se oculta debajo de una fórmula mal arrastrada. Una Argentina más ordenada, más prolija, más eficiente. Eso prometieron. Y vaya si cumplieron. Han eficientizado el sufrimiento, convertido la angustia en un índice y la pobreza en un KPI. Las villas no existen en la planilla. Las lágrimas no tributan, los cuerpos no votan. Solo importan los porcentajes, los ránkings, las metas de superávit, como si un país fuera un negocio con mala clientela. Com...

Las madres del éxodo: crónica de un castigo con uniforme

  Sobre el artículo publicado por El País el 17/06/2025: "Las madres cubanas acusadas de tráfico de menores por llevar a sus hijos a Estados Unidos"  https://elpais.com/us/migracion/2025-06-17/las-madres-cubanas-acusadas-de-trafico-de-menores-por-llevar-a-sus-hijos-a-estados-unidos-es-un-castigo-por-ser-emigrantes.html La madre cruzó la selva con los pies sangrando y el niño dormido entre los brazos, como se cruza un desierto de siglos buscando apenas agua. No llevaba armas, ni consignas, ni banderas. Llevaba una fe muda, esa que sólo conocen las mujeres que paren en tierra hostil. Pero del otro lado no la esperaban brazos: la esperaban leyes con colmillos. Allí donde antes se alzaban estatuas a la libertad, ahora se levantan jaulas. Y no para animales. Para niños. Para madres. Para sueños. Las llaman criminales por llevar a sus hijos en brazos, como si el amor fuera contrabando. Como si proteger la vida fuera delito. Como si cruzar una frontera con el corazón en la garganta ...