las luces caen prolijas los discursos avanzan con la solemnidad de siempre
hay trajes
hay aplausos puntuales
hay miradas que miden
cada gesto
el hombre está en su sitio
correcto
impecable
como si nada en el mundo
pudiera distraerlo
pero en medio de esa escena
tan ordenada tan pública
ocurre algo pequeño
su mano se mueve
no es un gesto para nadie
ni una señal
es apenas un desvío
una búsqueda casi
involuntaria en el borde
de lo formal
y la encuentra
la mano de ella
está ahí
como si hubiera sabido desde antes
como si lo estuviera esperando
sin apuro
sin duda
desde siempre
se unen
sin romper nada
sin pedir permiso a nadie
sin alterar el protocolo
y en ese roce
hay mucho más que costumbre
hay una forma de decirse
todavía te elijo
incluso aquí
incluso ahora
incluso entre estas luces que no abrigan
nadie lo nota
los actos siguen
el mundo sigue en orden
las cámaras miran para otro lado
pero entre esas dos manos
hay un refugio pequeño y propio
un acuerdo que no necesita palabras
la certeza de encontrarse
aunque todo pida distancia
que no necesita escenario
ni testigos
para ser completamente verdadero

Comentarios
Publicar un comentario